Los maestros lutieres realizan una fabricación artesanal de los instrumentos siguiendo los principios de la lutería cremonesa. Esta se basaba principalmente en usar métodos artesanales, por lo que no hay dos violines iguales, además de no usar ningún material industrial ni semiindustrial.
El Maestro que construye un instrumento pone todo su conocimiento y saber hacer para que el intérprete logre la ejecución brillante de la pieza sin tener que ocuparse del instrumento, sólo de su interpretación.